Empieza el camino transmedio

Gandia (Valencia). Septiembre de 2021. Casi veinte años después, vuelvo a unas aulas universitarias. Algo -mucho- ha cambiado desde que me licenciara en Comunicación Audiviovisual. Los medios ya no son lo mismo -ni quien escribe tampoco. Por aquel entonces todavía comprábamos periódicos en papel, sólo bailábamos en las discotecas y no tras una pantalla tiktokera y las fake news no nos bombardeaban cada día… lo que lo hacía era el ruido del fax al enviar los teletipos a los medios -así enviaba yo las noticias desde esta universidad allá por julio de 2003. Pues sí, algo ha cambiado y mucho en los medios de comunicación.

Y en la formación de los que entran en este mundo, también. Y el más claro ejemplo -o al menos, el más cercano- es este blog con el que inicio mi camino transmedio. Y no lo voy a hacer para hablar de los nuevos formatos, el último hit de Ibai o las nuevas influencers científicas . No, arrancamos este camino transmedio hablando de Soft skills. No hay duda: algo ha cambiado en nuestra formación, porque estas habilidades blandas jamás estuvieron en los planes de estudio de los que nos acercamos a la facultad allá a finales de los 90 y salimos de ella iniciando aquel año que George Lucas imaginó una odisea en el espacio.

¡Allá vamos!

De Murakami a Duckworth

“Para mí, correr es tanto un ejercicio como una metáfora. Al correr día a día y acumular carreras, poco a poco voy poniendo la cima más y más arriba, y a medida que voy subiendo la cuesta, me voy elevando a mí mismo. Al menos ese es el motivo por el que me esfuerzo cada día: para superarme a mí mismo. La pregunta es si he mejorado algo en comparación con el día anterior”.

“Una por una, colocaré las tareas delante de mí y las iré completando lo mejor que pueda. A fin de cuentas, soy corredor de larga distancia”.

Las citas con las que comenzamos esta entrada corresponden a uno de los libros cuya lectura es más que recomendable… y lo es si eres una apasionado del running, como si no. Es un tratado de cómo afrontar una maratón, sí, pero muchas de sus ideas se pueden extrapolar a nuestro día a día. El libro es «De qué hablo cuando hablo de correr» y su autor, el japonés Haruki Murakami. 

Y Murakami me lleva directamente a Ángela Duckworth, otro gran descubrimiento de estas Soft skills en las que nos estamos adentrando desde finales de septiembre y que protagonizan este blog desde su primera entrada. Podríamos decir que ambos, Murakami y Duckworth, resumen lo que es una filosofía de vida. Hace ahora 11 años que comencé a descubrir, disfrutar -y también sufrir, para qué nos vamos a engañar- de las maratones, medias maratones y otras distancias. En ellas, la determinación es fundamental. Sin ella es imposible completar esos 42 kilómetros y 195 metros, o los 21,097 o cualquier otra… Como dice Duckworth, «la determinación es vivir la vida como si fuera una maratón, no una carrera a toda velocidad». Y la determinación es fundamental también para llegar a sus metas -textualmente- o a cualquier otra que nos planteemos en nuestras vidas. No basta el talento, la clave está en la motivación, en el esfuerzo…

La determinación es vivir la vida como si fuera una maratón, no una carrera a toda velocidad

Llevemos esto a nuestro día a día -en este caso, en el mío. Y como ejemplo vamos a hablar, precisamente, de la maratón. Y para ser más precisos, de la que tendrá lugar el próximo 6 de diciembre, en Valencia.

Hace ahora dos años, el mismo día que cruzaba la meta de la Ciudad de las Artes decidía que aquella sería la última vez que lo hacía. Entre medias, estalló la pandemia, y desde el primer día que se pudo salir a correr -el 2 de mayo de 2020– no he parado. Primero como mantenimiento, pero siempre con una meta en mi mente. Y desde hace dos meses, con un plan específico para intentar hacer mi mejor marca. Un objetivo, una meta y una clave: determinación. Porque talento, en este caso, no hay mucho. Sin esa determinación no estaría escribiendo estas líneas ahora después de que el reloj sonara esta mañana del día del Pilar a las 6.30 horas para cubrir los 22 km pautados por el entrenador. Porque sin determinación no vería las calles vacías cada madrugada 🙂 que salimos a correr -y el plural, como explicaré ahora también es importante. Porque sin determinación no estaría invirtiendo no solo mi tiempo, sino también dinero -el pago al entrenador- para lograr ese objetivo de marca personal. «Al menos ese es el motivo por el que me esfuerzo cada día: para superarme a mí mismo».

Esa es una motivación, superarnos a nosotros mismos. Pero hay más, y es aquí donde entra el plural al que hacía alusión antes. La determinación no es solo mía, sino que es compartida. Preparar el objetivo, debatir estrategias, compartir momentos de dudas con alguien que tengas cerca es importantísimo para cruzar la meta -de nuevo, tanto en sentido literal con la maraton de Valencia como figurado para cualquier reto que nos pongamos.

Me he centrado en el ejemplo de mi pasión por el running para reflexionar sobre las ideas de Duckworth, pero puedo poner algún otro caso de mi vida personal. Lo haré sólo con uno: mi familia. Desde siempre quise formar una, pero sin duda alcanzar esta meta ha sido bastante más duro que una maratón. Varios problemas médicos, alguna que otra barrera nos hizo -y aquí sí que el plural cobra ya su máximo sentido- plantearnos desistir de llegar a nuestra meta. Pero no, la determinación era total. Así que tras varios tratamientos, invirtiendo nuestros ahorros en ellos, superando mazazos de los que pensaba que era casi imposible salir, así estamos hoy…

y esto sí que es una maratón, una carrera de fondo…aunque en ocasiones vivamos en un continuo sprint

Viaje al centro del centro… del círculo dorado

Pues sí, Julio Verne es uno de los protagonistas de este texto. El otro es Simon Sinek y su Círculo Dorado. Porque el centro de nuestra tierra, de nuestro día a día, precisamente, el porqué ¿Por qué estoy escribiendo esta entrada de mi blog de Soft Skills? ¿Por qué tú lo estáis leyendo? ¿Por qué estoy haciendo este máster? ¿Por qué vosotros lo impartís? ¿Por qué, en mi ámbito laboral, me levanto cada día para escribir sobre ciencia? ¿Y por qué vosotros sois nuestras fuentes? Podríamos llenar líneas y líneas, páginas y más páginas de este blog con miles de por qué y eso entronca directamente con lo que Sinek nos explica en la charla TED.

Tomamos decisiones porque queremos cambiar, porque queremos avanzar, porque queremos aportar, porque, en ocasiones, queremos inspirar; porque queremos que nuestras ideas calen, porque queremos que los que nos rodean nos acompañen a ese centro de la tierra -y ellos querrán que nosotros viajemos al suyo… y en ocasiones, porque queremos inspirarnos a nosotros mismos, parar, reflexionar y continuar. Quizá muchas de ellas, en más de una ocasión, sean correlativas y, sin darnos cuenta, respondan a esta imagen

Vamos a poner un ejemplo que, de nuevo, nos llevará a ese centro de la tierra de Verne o del círculo dorado de Sinek. Es un ejemplo personal, no laboral en este caso, pero que creo me sirve para ver si he procesado lo que dice Sinek y la importancia de ese centro de «nuestra tierra». Camino de Santiago. En apenas tres días lo pienso, compro billete y salgo de camino a Sarria para hacer 130 kilómetros en solitario. Pero, ¿por qué?

¿Por qué me fui solo? Porque es algo que quería hacer desde hace tiempo

Y si es desde hace tiempo, ¿por qué ahora? Porque ha sido un año especialmente intenso

¿Por qué ha sido intenso? Porque he tenido mucho estrés

¿Por qué he tenido mucho estrés ? Por temas personales y laborales; por un día a día agotador.

Por eso necesitaba irme solo al camino de Santiago.

No sé si este ejemplo explica con claridad esos 5 why, lo que desde luego sí muestra es cómo estas tres letras condicionan y guían ese día a día. El caso de Apple o de Martin Luther King de los que habla Sinek son mucho más ilustrativos, pero en todo ellos existe ese nexo común: si conocemos, dominamos y transmitimos el porqué, sabremos llegar al centro del problema -o de nuestro objetivo- para, a partir de él, afrontar el cómo y el qué y alcanzar el éxito en cualquier esfera (profesional, como Apple; social, como Luther King; o individual, como en mi Camino)

¿Mi amigo Carnegie… o es mi enemigo?

He de decir que no conocía a Carnegie… y qué gran descubrimiento. Respeta a quien tienes delante, hazle sentir que es importante para ti -y si no lo es, no hace falta que le ataques. Evita el conflicto, sé constructivo. Si no te parece bien, reformula tu crítica y conviértela en algo positivo. Que no, que no hace falta lanzar fuego por la boca en esa reunión en la que te parece que todo lo que se dice no tiene sentido.

Este primer párrafo sintetiza -quizá mucho- lo que hemos aprendido sobre Dale Carnegie. Y su ideario, poco menos que se antoja utópico en este mundo -laboral y no laboral- en el que vivimos cada día. Como comentaba con algún compañero este estadounidense parece el antecesor de Mr. Wonderful pero sí, aunque suene extraño, sus postulados están científicamente comprobados. Así que, pongamos un Carnegie en nuestra vida… Tanto para ser constructivo y evitar en la medida de lo posible la crítica, como para ensalzar a quien tienes delante -o no- cuando hace las cosas bien.

Dale, Dale

Y la primera vida en la que tiene que entrar Dale es en la mía. Pongo un ejemplo cercano: reuniones del equipo de comunicación de nuestra universidad, en un contexto de cambio. La queja, la crítica es bastante común; yo contribuyo a ello con una intervención escueta pero quizá muy directa -«entonces lo que hemos hecho es como si no existiera, hemos perdido el tiempo». Me interpelan y compruebo cómo no le ha dado al botón de Dale, sino más bien al de…

Unos segundos de reflexión y la frase ya es distinta -«entonces dejamos en stand by lo acordado y ya veremos qué pasa cuando todos los cambios vaya rodando». Y en eso lo dejamos.

Si agradece, nos… quedamos

Esta actitud contrasta con algo me define: el agradecimiento: aquello que considero que bien un amigo, bien un compañero hace bien, trato de hacérselo ver; de decírselo. Incluso aquellos que no conozca. Pongo para ello dos ejemplos: soy mucho de escribir valoraciones de los lugares que me gustan o de los servicios ofrecidos por una empresa; y yendo más lejos, ahora que hemos hablado de cómo nos tomamos las “luchas” en Twitter, yo nunca entro en ellas –¡para qué discutir con desconocidos!; solo comento para dar las gracias o destacar un contenido, iniciativa, etc. El último ejemplo, este último fin de semana con una entrevista de Luz Sánchez Mellado. Considero que ser agradecido siempre es bueno para el que esté al otro lado –lo conozcas o no.

No obstante, desgraciadamente, esto no suele pasar en las reuniones, encuentros de trabajo, etc. Impera la crítica -la mayor parte de veces, destructiva. Si Carnegie estuviera en ellas, sería más un enemigo que un colega. Y aunque he de reconocer que era un poco escéptico, desde la clase del 21 de septiembre -sí, la misma en la que empecé este camino transmedio- lo he intentado aplicar en mi día a día. En ocasiones con mejores resultados que otros, pero la conclusión a la que he llegado es esta: vale la pena. ¿Qué hice? Reformulé la crítica: quizá esto se pudiera hacer así, qué tal si intentamos, me parece que lo que propones puede resultar muy positivo añadiendo esto o lo otro. Lo hice a nivel personal pero, ¿por qué plantearlo como una estrategia conjunta?

Qué propongo: próxima reunión, antes de empezar, poner una diapo con el decálogo Carnegie, sin citarlo. Y luego, primero como un juego: un compañero contará las críticas y las loas -el resto no lo sabe. Al final de la reunión, quien saque mejor puntuación -resultado de la resta loas-críticas- se irá a su casa de día libre.

Es solo un juego, pero con él todos podrían ver el poder de la no confrontación. Dale no es un enemigo, así que…

¡Me tienen que leer más! ¡Tengo que llegar a más gente!

La última Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología, publicada en 2021 por la FECYT, refleja que una de cada siete personas (14,2%) manifiesta de manera espontánea interés por los temas de ciencia y tecnología, un resultado que, pese a haberse incrementado respecto a años anteriores, tiene todavía un amplio margen de mejora.

Ante esta situación, las Unidades de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+I) tenemos el reto de avanzar en la línea iniciada en 2007 -fecha de creación de estas estructuras-, y trabajar por implementar una difusión del conocimiento de acuerdo con dos principios fundamentales: el compromiso con la visibilidad del trabajo científico en España y la atención a la diversidad  de la sociedad española. Pero, ¿cómo conseguirlo? ¿Cómo podemos contribuir a conseguir ambos objetivos? Son muchas las acciones que se antojan necesarias, pero nos centramos aquí en el principal trabajo de nuestra UCC+I: acercar más todavía a todo el público la ciencia con sello UPV, tanto a través de acciones de comunicación de resultados, proyectos, etc. como mediante actividades de divulgación protagonizadas por nuestro personal investigador.Solo una de cada siete personas manifiesta de manera espontánea interés por los temas de ciencia y tecnología.

Solo una de cada siete personas manifiesta de manera espontánea interés por los temas de ciencia y tecnología

Y digo más todavía porque en los últimos años hemos mejorado mucho, pero necesitamos que nos lean más, llegar a más gente, y a todo tipo de público: infantil, juvenil y adulto. Y hacerlo de una forma amena y rigurosa. Estas son las dos claves. Porque así conseguiremos que se incremente el interés por la ciencia y la tecnología en este país. Ello revertirá en una sociedad más crítica, más formada… pero también en más fondos para la investigación. Aquello que interesa, se consume; aquello que se consume, se financia. Quizá la reflexión sea un poco arriesgada, pero más real no puede ser.

¿Y cómo lo hacemos? Pues nuestra experiencia y conocimientos son fundamentales, pero más todavía rodearse de un buen equipo, tanto de personal investigador, como de gestión; tanto interno, como externo. Y conectar mejor con los medios de comunicación, con todos: desde el medio y youtuber local, hasta el New York Times o el más influyente de los gamers. Conocemos a nuestro público, nos falta dominar mejor los canales. Y establecer una planificación acorde a cada uno de ellos. La producción es importante, pero la reflexión todavía más. Con esta receta salpicada de varias uves dobles y una hache, podremos ir consiguiendo que nos lean más, llegar a más gente. Que la ciencia con sello UPV sea universal -bueno, sino universal, que su onda expansiva llegue cuanto más lejos, mejor.

Habiendo definido los ingredientes de esta receta, mientras la vamos preparando será necesario llevar a cabo una revisión de esa planificación, del trabajo realizado por cada una de las personas implicadas, y variar o ajustar las medidas para acabar con el mejor de los servicios posibles al acabar el año. W, H y método científico para que la ciencia en general y la de la UPV en particular llegue a más gente.